Dossier: Trabajo a turnos

BERTA CHULVI
Mikko Härma es director del Centro de Referencia “Factores Humanos y Trabajo” del Instituto Finlandés de Salud Laboral. Lleva más de veinte años investigando los efectos del trabajo a turnos en la salud de los trabajadores. Este verano participó en un curso organizado por la Universidad Internacional de Andalucía y CCOO-Andalucía.Disponemos de suficiente evidencia científica para identificar cuáles son los efectos para la salud derivados del trabajo a turnos?
En muchos casos sí. Esta claro que el trabajo a turnos altera uno de los ritmos circadianos básicos que es el de sueño- vigilia. El cuerpo está biológicamente preparado para estar activo de día. Y la alteración de ese ritmo circadiano tiene una relación clara con el insomnio y las enfermedades coronarias. Está bien demostrado que el trabajo a turnos incrementa un 40 por ciento el riesgo de padecer enfermedades coronarias incluso habiendo eliminado el efecto de otros factores como la clase social y determinados hábitos de vida. Ello se debe a la alteración de los ritmos de sueño-vigilia, a la falta de descanso suficiente y de control sobre el horario, entre otros factores, que conducen a diferentes procesos de estrés que bajo ciertas circunstancias de intensidad, frecuencia y duración afectan el sistema cardiovascular. También hay bastante investigación, aunque menos, que demuestra la relación entre el trabajo a turnos y otras enfermedades. Por ejemplo, sabemos que el trabajo a turnos incrementa un 40% el riesgo de sufrir cáncer de mama, parece que la alteración de los ritmos circadianos genera una reducción de los niveles de melatonina y ello incrementa la incidencia de tumores. Las enfermedades gástricas (úlceras) pueden aumentar un 100% con el trabajo a turnos dada la imposibilidad de comer en horarios regulares, la falta de apetito y los hábitos de comida poco saludables (ingestión de bebidas estimulantes, comidas sazonadas…). El síndrome metabólico (obesidad y resistencia a la insulina) puede incrementarse hasta un 70%, la obesidad hasta un 100% y los abortos espontáneos hasta un 100%. También se ven incrementados los accidentes laborales, las alteraciones oculares, la fatiga crónica, los hijos prematuros, el envejecimiento prematuro y todo tipo de trastornos neuropsiquiátricos.
Y con estos datos, ¿hemos de aceptar el trabajo a turnos y nocturno como algo inevitable?Está claro que hoy tenemos muchos más datos sobre los efectos negativos que tiene el trabajo a turnos sobre la salud, desconocidos cuando se extendió el sistema de trabajo a turnos. Sin embargo, no creo que en una economía globalizada como la nuestra sea posible plantear un acuerdo mundial que haga desaparecer el trabajo a turnos o el trabajo nocturno. La competencia entre empresas y países es demasiado dura. Sinceramente, creo que debemos aspirar a influir en la forma en que se organizan los turnos, desarrollando políticas preventivas que minimicen los riesgos.
¿Qué recomendaciones preventivas se desprenden de sus investigaciones?
Desde un punto de vista biológico, lo que tiene efectos graves para la salud es que el trabajo a turnos con nocturnidad se prolongue en el tiempo. De ahí que la recomendación sea hacer turnos de rotación rápida (2 mañanas- 2 tardes-2 noches) o de rotación muy rápida (1 mañana-1 tarde-1 noche) con 16 horas de descanso entre jornadas y 24 horas de descanso cuando se cambia el turno. No se deben permitir combinaciones de turnos seguidos entre los que no medien estos descansos. Todo ello sin afectar al descanso semanal de 36 a 48 horas continuadas. Pero hay otra cosa muy importante que es que los trabajadores puedan descansar y hacer siestas de entre 50 y 30 minutos en medio del turno nocturno, es decir el aumento de los descansos en jornada. Además desde 1999 está demostrado que las siestas en el turno nocturno aumentan el rendimiento.

Sí. Hay mucha investigación
concluyente. Por
ejemplo, un estudio de Koivumäki y Hakola con 255 enfermeras
de un
hospital de Finlandia que midió el efecto sobre la salud de
un
aumento en la autonomía en el horario de trabajo. Los
resultados
son muy claros: un 20% del grupo declaró mejoras en su
estado de
salud, un 30% mejoró en la calidad del sueño y
más
de un 40% señaló mejoras en el clima laboral y en
su vida
social y familiar.
¿De
qué hablamos cuando recomienda aumentar la
autonomía de los trabajadores?
Nos estamos refiriendo a sistemas algo
más
complejos que el pacto entre empresa y sindicatos sobre cómo
organizar el turno, en tanto que son sistemas que tienen en cuenta las
necesidades individuales de los trabajadores. El gran tema es
cómo combinar esos niveles de decisiones individuales con
una
negociación colectiva que garantice equidad en los derechos
y
eficacia en el funcionamiento de la organización. Cada
empresa
necesita identificar una serie de patrones que permitan alcanzar ese
nivel de cooperación entre la empresa y los trabajadores.
Hay
algunas experiencias con programas informáticos en sectores
como
el transporte donde los empleados pueden expresar sus preferencias y
con eso se organizan los turnos. Desde luego, encontrar formas de
organizar los turnos que aseguren la equidad, la eficacia y la
decisión individual es un campo de investigación
muy
orientado a la práctica, que necesita expandirse para
encontrar
la forma de dar cabida a una implicación mucho
más activa
de los trabajadores en la confección de los turnos.

¿Cuáles son los principales problemas para alcanzar ese objetivo?
Hay dos tipos de problemas. Empresas que no son sensibles a esta necesidad de los trabajadores y también hay conflictos entre los trabajadores porque hay algunos que son muy activos en la comunicación de sus preferencias y otros que son más pasivos en la expresión de las mismas y eso no quiere decir que no tengan preferencias y necesidades. Un sistema en el que los trabajadores tengan autonomía en la organización de su horario de trabajo también es un reto para los sindicatos y para muchos es un problema porque en ese caso los trabajadores toman decisiones como individuos, sobre bases individuales y tampoco los sindicatos están acostumbrados a esto. Lo que está claro es que si se encuentra un buen modelo de organizar los turnos que combine autonomía de los trabajadores con equidad y eficacia vamos a reducir sensiblemente los riesgos para la salud de las personas que trabajan a turnos.
Usted afirma que en todo este tipo de procesos han de estar implicadas personas del ámbito de la salud laboral…
Sí.
Lo que es necesario es que haya alguien, durante todo el proceso de
negociación y debate, que esté aportando el punto
de
vista específico de la salud laboral con un objetivo
preventivo.
Si no es así, lo que nos encontramos es que priman otros
intereses sobre la salud, porque incluso los trabajadores subestiman
los riesgos que tiene para su salud determinadas combinaciones de
turnos.
La química de Andalucía se hace preguntas.
Mikko
Härmä estuvo en España porque la
Federación de
Industrias del textil-piel, químicas y afines de
CCOO-Andalucía se está haciendo preguntas sobre
los
efectos del trabajo a turnos y cómo prevenirlos. Esta
Federación ha promovido la realización de un
estudio en
colaboración con los profesores José Carlos
León y
José Antonio Garrido de la Universidad de Huelva, con la
participación de 2.233 trabajadores/as de estos sectores.
Algunos resultados del estudio corroboran de forma contundente las
impresiones de los trabajadores.
En un indicador del estado general de salud que va de 0 a 100, donde
las puntuaciones más altas indican un mejor estado de salud,
los
trabajadores que tienen un horario irregular, los que tienen un turno
fijo de mañana –entran a trabajar a las 6 de la
mañana y por tanto se despiertan a las 5 o antes–
y los
que tienen turnos rotarios que incluyen noche, presentan puntuaciones
12 puntos por debajo de los trabajadores con turno fijo de tarde,
jornada partida o turnos rotarios que no incluyen noche.
La evolución del estado de salud respecto al
último año también indica los efectos
negativos de los turnos. En una pregunta donde 1 significa una
evolución muy negativa del estado de salud y 5 una
evolución muy positiva, los trabajadores del turno fijo de
noche y turnos rotativos presentan una media que no supera el 2,7. 
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